México declaró norma de emergencia para el cemento por 576 mil toneladas al año de empresas fuera del marco regulatorio, pero no será exigible hasta que haya certificadores
El 2 de noviembre de 2026 la Secretaría de Economía publicó en el DOF la Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-023-SE-2026 para cementos hidráulicos, firmada el 26 de octubre y en vigor al día hábil siguiente. Sus considerandos invocan el artículo 31 de la Ley de Infraestructura de la Calidad, que reserva las normas de emergencia para evitar un daño inminente o atenuar uno existente, y afirman que el cemento sin certificación produce baja resistencia a la compresión y "alto riesgo para las personas". La única cifra de daño que cuantifican proviene, según el propio texto, de "información obtenida por la industria cementera legalmente establecida": al menos 576,000 toneladas al año en manos de empresas fuera del marco regulatorio, con un impacto para la industria de 3,000 millones de pesos al año; añaden que el monto puede aumentar otros 2,800 millones por cemento importado, con base en una "evidencia" que no identifican, para unos 5,800 millones al año. El texto declara "fundamental blindar el mercado formal". La norma dura seis meses, prorrogables una sola vez, y su primer transitorio la declara no exigible "hasta en tanto existan suficientes Organismos de Evaluación de la Conformidad, acreditados y aprobados".
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